Sobre como hago Sutra: sobre el hand made

Escribo esto para explicar porque hago lo que hago y porque lo hago cómo lo hago.


Cuando surgió la idea de hacer cajas con contenidos de meditación y bienestar para que lleguen a las casas de las personas (sin que ni siquiera nos conozcamos), sentía que debía ser un producto único, con una esencia verdadera, ni superficial, ni plástica.

De niña fui a talleres de manualidades con mi mamá, era un espacio para compartir con ella, pero también donde entendí lo útil que son mis manos y las de todo ser humano.

Lo hecho a mano tiene un valor incalculable para mi. Es como cuando tienes cumpleaños y te llega un regalo hecho por tu amiga, envuelto con papel de diarios, con una cinta hecha de finos tallitos de un árbol y una florcita recogida del jardín. No es que el regalo clásico de Falabella no tenga valor, pero son cosas distintas y poder ver y sentir esa dedicación detrás de un objeto es algo bello.

Por eso nunca dudé que Sutra fuera un producto hecho a mano, en su mayor medida posible. Mis manos se vuelven creativas, dan vueltas, se cansan y vuelve a comenzar. Es harto trabajo, pero me encanta que cada caja sea en algo distinta a la otra, que sea en algo única.

La tendencia Hand Made se activa en contra de la producción en cadena, rescata lo artesanal y da valor a múltiples oficios. Tiene características únicas. (Como las piezas de cerámica en gres. ¿Las has visto? Nunca hay una igual a la otra).

También hay una tendencia llamada DIY o “hágalo usted mismo” que busca crear o reparar objetos. Es interesante esto de reparar. Aunque suene quizás tedioso, ¿cuántos productos menos podríamos comprar si nos dedicáramos a reparar los que por alguna razón ya no sirven? Eso da tema para otro blog.

Lo hecho a mano tiene alma y tiene una historia que contar, porque detrás de las manos que lo hacen hay una intención creativa, un afán de superación, dedicación en cada detalle y una filosofía de vida.

Las raíces del hand made es la artesanía humana y sufro cuando veo como ésta se va extinguiendo en distintas partes del mundo o cuando viajo a algún pueblo y veo que el comercio se torna fluorescente con los plásticos chinos.

Ahora la tecnología me permite diseñar en programas especiales donde lo que tengo en la cabeza, puedo pasarlo a la pantalla y luego imprimirlo. Eso también lo hago con las manos (bueno… y con el mouse). Aunque no es artesanal, en Sutra intento ocupar las múltiples posibilidades que me dan las técnicas tradicionales con las nuevas tecnologías.

Sutra quiere crear elementos de diseño en busca de constante sentido espiritual, escapando de la producción en masa y proponiendo nuevos modos de hacer.

Y así seguimos…. Comprometidos con el aprender a hacer, con el hacer bien y el hacer lindo. Un regalo hacerlo y un regalo recibirlo.

Magda Ortega